50 Años de un binomio indisoluble

Por DIRECCIÓN REGIONAL CARIBE, PARTIDO COMUNISTA CLANDESTINO COLOMBIANO.

jmHoy más que nunca es evidente la crisis del régimen oligárquico de Colombia, así como la profunda crisis institucional del Estado que refleja la descomposición de una clase corrupta cuyos partidos, sin ningún proyecto político o ideológico, sin argumentaciones o creaciones teóricas, se regodean en la podredumbre de campañas insostenibles moralmente, con candidatos inmersos en graves escándalos por fraudes, espionaje, dineros mafiosos, traición a la patria, etc. Nada positivo deja la actual carrera por la presidencia, como nada positivo han dejado doscientos años de dictadura oligarca, ante lo cual el pueblo mira perplejo e indignado el alto índice de ilegitimidad, la degradación obscena del régimen y la falta de alternativas reales a sus problemáticas complejas, por lo que se alista para dar luchas definitivas contra tanta ignominia y falta de decoro.

Ante esta cruda y nada novedosa realidad, el pueblo colombiano no tiene otra alternativa que la movilización y la lucha callejera que ya alcanza niveles elevados de confrontación contra las fuerzas del estado, las cuales, ante la justicia de las protestas, reprime con brutalidad sin par. A la crisis del régimen imperante el pueblo responde con mayores y mejores niveles de organización, movilización y confrontación, haciendo del paro y la protesta en la vía pública el arma legítima y predilecta de la nueva democracia que emerge abriéndose paso desde las profundidades de la Colombia olvidada y excluida durante siglos.

La lucha política y social de las clases populares no se limita al estrecho margen electoral: hoy día el pueblo sigue adquiriendo conciencia de que la paz no es cuestión de un mandatario, sino prioridad del conjunto de la sociedad y, sobre todo, de la clase trabajadora (aquella que no tiene más patrimonio que su fuerza de trabajo, la cual vende diariamente) que históricamente ha sufrido las causas que originaron el conflicto, condenada a lustros inenarrables de hambre y miseria, excluidas de las condiciones básicas para vivir dignamente y de derechos como la educación, la salud, la vivienda, el trabajo, etc. Así las cosas, este pueblo sufrido ha hecho suya la consigna de la paz con justicia social, reclamándola como base de sus reivindicaciones y exigencias históricas. Dentro de la lucha por la paz con justicia social se enmarcan las demandas de siglos de los pobres de Colombia.

Es en ese sentido en que planteamos la Asamblea Nacional Constituyente como escenario legítimo donde se condensen las exigencias de los sectores populares, donde converjan los campesinos, obreros, indígenas, afrodescendientes, estudiantes, mujeres, jóvenes, artistas, usuarios de servicios públicos, arrendatarios, comerciantes, y toda la sociedad, para definir una nueva reglamentación social, un nuevo pacto social que nos permita a los colombianos vivir todos en condiciones de dignidad, lo que en resumen es justicia social.

Por eso nuestro compromiso es la paz con justicia social, que genere felicidad, bienestar y democracia para nuestro pueblo. Con este compromiso estamos en la mesa de diálogo de La Habana, a ella llegamos con el único interés de la solución política del conflicto, escuchando el llamado nacional que clama por transformaciones profundas en el seno del régimen colombiano. Todos nuestros esfuerzos están dirigidos a este objetivo, no de hoy, sino de siempre, porque desde hace 50 años hemos representado la voz del pueblo que exige paz con justicia social para poder vivir tranquilamente, disfrutando sus riquezas naturales, trabajando por el desarrollo y bienestar general, y no para enriquecer a unos cuantos.

Somos hijos de Manuel, y llevamos por delante el ejemplo cimero de Jacobo, Alfonso, El Mono, Raúl, Iván y Martín. No está en nosotros la rendición ni la claudicación, porque el ejemplo glorioso de nuestros héroes no nos lo permite. Pero tampoco nos lo permitiera el amor que el pueblo nos profesa, el cual jamás defraudaremos: es el pueblo el que nos nutre día a día y nos permite sobrevivir en una lucha desigual contra un imperio poderoso y la servil oligarquía criolla: de no ser por el apoyo irrestricto del pueblo, no habría guerrilla ni partido revolucionario que sobreviviera. Bien lo enseñó El Libertador: “nada nos detendrá si el pueblo nos ama”.

Ese es el secreto de nuestra vigencia: el binomio indisoluble pueblo-guerrilla, que ni siquiera la fetidez mediática, con toda clase de calumnias y diatribas diarias ha podido romper; así como tampoco ha podido debilitar ese binomio la guerra sucia desatada contra el pueblo en resistencia que, no obstante el terrorismo de Estado, sigue destacando varios de sus mejores hijos para conducir la lucha revolucionaria de las FARC-EP, de la mano de Bolívar, atendiendo el fin último de la construcción de la sociedad comunista.

Al conmemorar los cincuenta años de nuestra organización, queda ratificado el carácter invencible de la guerra de guerrillas, siempre que esa guerrilla logre prenderse en el corazón del pueblo, identificarse plenamente con la lucha que este libra y ser fiel a los principios que ese pueblo profesa desde lo más profundo de su identidad: he ahí donde se configura ese binomio indisoluble que ni los oligarcas ni el imperialismo lograrán desentrañar ni vencer jamás.

En este mayo legendario, recordando a los héroes de Marquetalia, ratificamos nuestro compromiso por la paz con justicia social, nuestra voluntad de diálogo y fidelidad absoluta a la causa sagrada de los intereses del pueblo colombiano, acompañados por el empuje de millones que seguirán tomando las calles y carreteras en la dilatada geografía nacional para exigir sus derechos y la posibilidad de ser poder, para erradicar la corruptela y postración moral de los gobiernos de la oligarquía. Al pueblo colombiano: felicitaciones en estos cincuenta años de digna lucha guerrillera y heroica resistencia contra la opresión; cincuenta años en los que pueblo y guerrilla se confunden, en los que pueblo y guerrilla se convierten en un mismo esfuerzo libertario como reedición de lo que hace doscientos años hiciera el ejército popular de Bolívar.

DESDE MARQUETALIA, HASTA LA VICTORIA.

JURAMOS VENCER Y VENCEREMOS.

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